Mantener las persianas limpias ayuda a conservar su aspecto y a evitar que el polvo y la suciedad se acumulen en las lamas, guías y mecanismos. El método de limpieza dependerá principalmente del material con el que estén fabricadas.

Antes de empezar, conviene retirar el polvo superficial y comprobar qué productos son adecuados para cada tipo de persiana. Una limpieza demasiado agresiva puede deteriorar el acabado, especialmente en materiales como la madera.

Consejos básicos para limpiar persianas

Empieza retirando el polvo con un plumero, un paño de microfibra o una aspiradora utilizada con poca potencia y un accesorio adecuado.

En las persianas de lamas, lo más práctico es trabajar de arriba hacia abajo y limpiar siguiendo la orientación de cada lama. Si se necesita una limpieza húmeda, utiliza poca cantidad de agua y seca después la superficie cuando el material lo requiera.

La parte exterior suele acumular más suciedad y, dependiendo de la ubicación de la ventana, puede resultar más difícil de alcanzar. Si para limpiarla es necesario asomarse al exterior o trabajar en altura, es preferible no utilizar métodos improvisados que puedan resultar inseguros.

Cómo limpiar persianas de madera

Las persianas de madera requieren un cuidado especial porque el exceso de humedad puede afectar al material o a su acabado.

Lo más recomendable es retirar primero el polvo con un paño suave, un plumero o una aspiradora utilizada con cuidado. Si se necesita una limpieza más profunda, conviene utilizar únicamente productos compatibles con el tipo de madera y seguir las indicaciones del fabricante.

Evita empapar las lamas y no utilices productos abrasivos que puedan alterar el barniz, el color o el tratamiento superficial.

Cómo limpiar persianas de PVC

Las persianas de PVC suelen ser relativamente sencillas de mantener. Para la suciedad habitual puede utilizarse un paño o una esponja suave con agua templada y jabón neutro.

En caso de manchas más resistentes, es preferible emplear un producto compatible con PVC antes que recurrir directamente a limpiadores agresivos. Después de la limpieza, elimina los restos de producto y seca la superficie si es necesario.

Cómo limpiar persianas de aluminio o metal

Para las persianas de aluminio puede utilizarse un paño de microfibra con agua y jabón neutro, trabajando sobre las lamas con suavidad.

Evita estropajos, productos abrasivos o limpiadores que puedan dañar el acabado. Una vez retirada la suciedad, puede pasarse un paño limpio para eliminar restos de humedad.

¿Cada cuánto tiempo conviene limpiar las persianas?

No existe una frecuencia válida para todas las viviendas. Dependerá de la exposición al exterior, la cantidad de polvo, la ventilación y el uso de cada estancia.

Retirar el polvo con cierta regularidad evita que la suciedad termine incrustándose y reduce la necesidad de realizar limpiezas más intensas.

Con unos cuidados adaptados al material y una limpieza poco agresiva, las persianas pueden conservar durante más tiempo su aspecto y funcionamiento.

Rieles Ayllon
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